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Todo sobre los estrógenos

La hormona cíclica por excelencia de la mujer. Fluctúan con el ciclo menstrual y a lo largo de nuestra vida hasta casi marcharse con la menopausia.

Existe un amor-odio por este grupo de hormonas, pues son las responsables de los famosos cáncer de mama u ovario cuando están en niveles anormalmente elevados. Este desorden se conoce como hiperestrogenismo, y también lo veremos en el post, además de cómo conseguir su reducción.

También podemos estar en el caso contrario: hipoestrogenismo. Las causas son distintas y además variadas, ¡así que sigue leyendo!


¿Qué son exactamente los estrógenos?

Son hormonas sexuales que se fabrican a raíz del colesterol, por lo que una dieta deficiente en grasas saludables (sí, se puede comer más de 1 huevo al día) puede acarrear su deficiencia. A todas las hormonas sexuales se las conoce como esteroideas precisamente porque tienen su origen en esta molécula. Quédate con la idea, luego indagaremos más en el apartado de alimentación.

¿Sabías que los estrógenos más potentes derivan de los andrógenos?

Son liberados por 3 órganos: ovarios, placenta durante el embarazo y glándulas suprarenales (o adrenales). Hablamos de estrógenos en plural porque hay diferentes tipos de moléculas con efecto estrogénico:

  • Estrona: se obtiene a raíz de la progesterona y es la principal encargada de preparar la ovulación.
  • Estradiol: se obtiene a raíz de la testosterona, es la más abundante y regula el ciclo menstrual, siendo el que tiene el efecto más potente.
  • Estriol (E3): se obtiene a raíz de la androstenediona y es el más importante durante la gestación (¡se eleva 1000 veces su volumen en el tercer trimestre!)

Todas estas transformaciones tan decisivas para nuestra salud y ciclo menstrual se llevan a cavo por la enzima aromatasa.

La aromatasa actúa con demasiada frecuencia cuando tenemos exceso de tejido graso, ¿entiendes ahora por qué tener una composición corporal saludable es bueno para tu ciclo menstrual?


Ciclos y síntomas de los estrógenos

Durante el ciclo menstrual fluctúan los niveles, por lo que en función de cuando nos hagamos analíticas encontraremos unos niveles u otros:

  • En la menstruación están bajitos, aumentando a medida que avanza la fase folicular (primera mitad del ciclo).
  • Llegan a su máximo durante la ovulación.
  • Descienden durante la fase lútea, aunque hay un pequeño pico a la mitad y vuelven a descender.

También existen fluctuaciones fisiológicas a lo largo de la vida de la mujer, estando altos en la gestación, muy bajitos en la lactancia y también en la menopausia.

Los síntomas son múltiples porque actúan en muchos tejidos distintos

  • Las mamas aumentan su volumen cuando aumentan los estrógenos.
  • Durante la fase folicular crece el tejido endometrial para preparar al futuro embrión o, de no haber fecundación, promover el sangrado (más estrógenos, más abundancia de sangrado).
  • Como promueven la vascularización de tejidos, la piel se ve mucho más bonita cuando tenemos niveles elevados de estrógenos (fase folicular, embarazo…). Promueve la síntesis de colágeno, por eso cuando llega la menopausia y bajan los niveles empiezan a acusarse las arrugitas de la piel.
  • Por el mismo motivo vasodilatador, tienen efecto cardioprotector.
  • Promueven la salud ósea (de ahí que nos asustemos cuando llevamos más de 6 meses en amenorrea).
  • ETCÉTERA

Como el hiperestrogenismo es muy frecuente, voy a exponer los síntomas más evidentes cuando estamos en esta situación:

  • Síndrome pre menstrual
  • Irritabilidad, dolores de cabeza y migrañas
  • Retención de líquidos
  • Sensibilidad mamaria exagerada
  • SOP, endometriosis…

No se nos olvide que también podemos estar ante la situación contraria: hipoestrogenismo. Los bajos y altos niveles de estrógenos se diagnostican frente a la progesterona, siempre. No es necesario ver analíticas para sospechar de ambas circunstancias, con la sintomatología muchas veces es bastante evidente.

El hipoestrogenismo durante la menopausia es totalmente fisiológico, igual que en la lactancia materna. Cuando no estamos en estas situaciones podemos estar ante una amenorrea hipotalámica, viendo también un descenso en progesterona.


¿Solución a todo este jaleo?

1. Alimentación

La alimentación ayuda y mucho en ambas caras de la moneda.

Si nos encontramos ante una situación de hiperestrogenismo (que ya os digo que es super frecuente) debemos hacernos amigas de:

  • Las crucíferas debido a al indol -3- carbinol
  • Las semillas de lino por su contenido en lignanos.
  • Otros frutos secos como almendras o nueces.

Hay una amplia variedad de alimentos, por lo que si quieres contribuir a tu salud hormonal a través de la alimentación puedes contactarme escribiéndome un email a sarajirala@gmail.com o en aquí.

2. ¿Con qué frecuencia vas al baño?

Una vez ejercen su acción los estrógenos, se dirigen al hígado y este órgano multitarea (no os hacéis una idea de todo lo que llega a hacer) los desactiva y almacena en la bilis para poder ser excretados por el intestino mediante heces.

Si nos vamos cada día al baño, no estamos eliminando correctamente los estrógenos de nuestro cuerpo y se reabsorben de nuevo. ¿Adivinas? Exacto, vuelven otra vez a hacer efecto, sumándose a los que se han ido creando de novo mientras el cuerpo creía que esos se habían eliminado. ¡SOBRECARGA!

3. Ten un % de grasa adecuado

Como te expliqué en este post, la grasa va más a allá de una repercusión física o social: ES UN TEJIDO ENDOCRINO. Como tal, tendrá impacto en tu ciclo menstrual y tus niveles de estrógenos.

4. Cuida tu microbiota: estroboloma

Pues sí, una vez más la salud de nuestros 2 kg de bacterias importa. Los bichitos que habitan en nuestro intestino son cruciales para tener buenos niveles de estrógenos, pues favorecen su degradación y eliminación.

Algunas bacterias de la microbiota patógenas favorecen la reabsorción y reutilización de estrógenos mediante la enzima glucuronidasa.

Además, cuidan nuestras paredes intestinales que de no ser así, habría un paso de moléculas hacia el sistema inmune y torrente sanguíneo sin control. Esto llevaría a una inflamación constante, malas digestiones, desequilibrios hormonales, en neurotransmisores…

Espero que te haya sido de ayuda. ¡Espero tu comentario o valoración!

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